Seguridad digital para emprendedores · Internet · Marianne Díaz Hernández
- Ricardo Cabello

- 13 may 2022
- 2 Min. de lectura
Nunca como ahora ha sido tan importante estar constantemente conectados para hacer nuestro trabajo, y la coyuntura actual ha resaltado la relevancia que tienen nuestras comunicaciones digitales en el contexto laboral y también en el personal. Como es evidente, a mayor uso de las herramientas digitales para comunicarnos, mayores riesgos. ¿Cómo podemos minimizar los riesgos que enfrentamos al comunicarnos a través de medios tecnológicos, en especial en el ámbito de trabajo?
Entiende bien tu modelo de amenaza
Lo más importante que podemos hacer no es instalar el software más costoso y de última tecnología, sino detenernos a considerar y analizar cuáles son los riesgos que corremos según el tipo de trabajo que hacemos. ¿Nos comunicamos esencialmente por correo electrónico, por mensajería o por llamadas? ¿Qué tipo de información manejamos y qué tan importante es que se mantenga confidencial? ¿Dónde está almacenada esa información y cómo la compartimos? Solo cuando tenemos claras estas cosas podemos elegir qué herramientas es más seguro usar.
Tu equipo es tu mayor activo y también tu mayor punto de riesgo
Las personas con quienes trabajamos, que son, sin duda, nuestro activo más importante, también pueden convertirse en nuestro eslabón más débil cuando se trata de seguridad. Si alguien de nuestro equipo pone en riesgo la información de trabajo por deshonestidad, desconocimiento o error, de nada sirve que usemos las herramientas más seguras que existen: hay que empezar por construir redes sólidas de confianza dentro del equipo.
No te cases con las herramientas
Aunque es importante utilizar gestores de contraseñas, elegir una buena herramienta para hacer videollamadas o compartir archivos, y analizar los factores de seguridad detrás de cada decisión, es importante saber que las herramientas tecnológicas cambian y también lo hacen las necesidades de nuestro trabajo. Esto implica que tenemos que estar en capacidad de migrar de un servicio a otro sin que se convierta en una catástrofe. Hacer respaldos de la información, mantenernos flexibles y estar conscientes de nuestras necesidades de trabajo son factores esenciales.
Ten buena higiene digital
Una vez teniendo claros los puntos anteriores, podemos hablar de algunas cuestiones básicas que podemos y debemos controlar: todos en nuestro equipo deberían tener buenas contraseñas (suficientemente largas, fáciles de recordar pero difíciles de adivinar), utilizar contraseñas distintas para cada servicio, activar la verificación en dos pasos y cambiar periódicamente las contraseñas en uso. Es una buena práctica mantener separadas nuestras cuentas del trabajo y nuestras cuentas personales, tener un protocolo claro de onboarding y offboarding de personal para asegurarnos de que no se pierda información, y sobre todo, hacer respaldos periódicamente para protegernos de cualquier posible accidente.
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Autor: Marianne Díaz Hernández · Abogada venezolana, escritora, activista e investigadora en la intersección entre derechos humanos y tecnología. Fundadora de la ONG venezolana Acceso Libre, actualmente se desempeña como analista de políticas públicas en Derechos Digitales, en Santiago de Chile. En 2019 fue reconocida con el premio “Héroes de los Derechos Humanos”, que otorga la organización Access Now.
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